Petrobras muestra una nueva influencia de los países ricos en recursos
POR ANGEL GONZÁLEZ.
POR ANGEL GONZÁLEZ.
El crecimiento de Asia, liderado por China, otorga a los países ricos en recursos naturales un nuevo lugar bajo el sol.
Mientras que las naciones desarrolladas se revuelcan en las secuelas de la recesión, el enorme apetito de Asia por energía y recursos naturales proporciona a los países productores de bienes básicos, que solían permanecer al margen de la economía global, un gran impulso financiero y una nueva prominencia geopolítica que promete ser duradera.
Un caso: Brasil, que después de la oferta de acciones por US$67.000 millones de Petróleo Brasileiro SA ahora opera el segundo mayor productor de petróleo que cotiza en bolsa del mundo, después de Exxon Mobil Corp.
El dinero permitirá a Petrobras tomar ventaja de sus propios y abundantes recursos costa afuera y construir un vasto imperio que va desde África occidental hasta el Golfo de México en Estados Unidos. Petrobras es sólo una parte del panorama: Animado por el crecimiento en la demanda de bienes básicos, la nación sudamericana, alguna vez abatida por la deuda, es ahora una acreedora dentro del Fondo Monetario Internacional, y un peso pesado en la Organización Mundial de Comercio.
Nada mal para un país que hace unas décadas no era considerado "serio", según una frase atribuida a Charles de Gaulle. El crecimiento del país, aunque logrado en parte por una administración prudente, también ha ido de la mano de un fortalecimiento de los lazos con China, que el año pasado reemplazó a Estados Unidos como el principal socio comercial de Brasil.
Australia, otra nación del hemisferio sur que disfrutó de prosperidad pero se mantuvo al margen por su escasa población y relativo aislamiento, disfruta ahora de la atención por su bonanza en minerales, tras superar la recesión mejor que ningún otro de los países ricos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico.
El gigante minero australiano BHP Billiton Ltd., saltó en un año del lugar 19 al seis entre las mayores compañías del mundo en términos de valor de mercado, según el índice FT Global 500 de 2010. BHP, con un valor de mercado mayor al del gigante minorista estadounidense Wal-Mart Stores Inc, está en medio de uno de los mayores potenciales de negocios del año: la adquisición de la canadiense de fertilizantes Potash Corp. of Saskatchewan. Otros países de gran territorio, como Rusia y Canadá, se han convertido en superpotencias de energía y bienes básicos críticas para el esfuerzo de Asia de sacar a su población de la pobreza, afirma Joseph Stanislaw, asesor independiente de la unidad de energía y prácticas de sostenimiento de Deloitte LLP.
Países ricos en recursos han ascendido antes, y caído. En la década de 1970, miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo disfrutaron brevemente el gusto del potencia mundial al frenar los suministros de petróleo, sólo para ver que su sueño se hizo polvo al provocar una recesión mundial.
Pero esta vez es diferente. A diferencia de la relación hostil entre la OPEP y sus clientes durante el auge precio, las economías abiertas de Brasil, Canadá y Australia tienen una visión de mayor cooperación, lo cual permite la inversión extranjera y el establecimiento de lazos más cercanos.
Además, el crecimiento económico de China, India y otras naciones en rápido desarrollo podría flaquear, pero no por mucho tiempo. Los objetivos de 3.000 millones de personas de alcanzar al mundo desarrollado "no se van a retrasar para siempre", dice Stanislaw y las grandes superpotencias de bienes básicos serán las principales beneficiadas.
Mientras que las naciones desarrolladas se revuelcan en las secuelas de la recesión, el enorme apetito de Asia por energía y recursos naturales proporciona a los países productores de bienes básicos, que solían permanecer al margen de la economía global, un gran impulso financiero y una nueva prominencia geopolítica que promete ser duradera.
Un caso: Brasil, que después de la oferta de acciones por US$67.000 millones de Petróleo Brasileiro SA ahora opera el segundo mayor productor de petróleo que cotiza en bolsa del mundo, después de Exxon Mobil Corp.
El dinero permitirá a Petrobras tomar ventaja de sus propios y abundantes recursos costa afuera y construir un vasto imperio que va desde África occidental hasta el Golfo de México en Estados Unidos. Petrobras es sólo una parte del panorama: Animado por el crecimiento en la demanda de bienes básicos, la nación sudamericana, alguna vez abatida por la deuda, es ahora una acreedora dentro del Fondo Monetario Internacional, y un peso pesado en la Organización Mundial de Comercio.
Nada mal para un país que hace unas décadas no era considerado "serio", según una frase atribuida a Charles de Gaulle. El crecimiento del país, aunque logrado en parte por una administración prudente, también ha ido de la mano de un fortalecimiento de los lazos con China, que el año pasado reemplazó a Estados Unidos como el principal socio comercial de Brasil.
Australia, otra nación del hemisferio sur que disfrutó de prosperidad pero se mantuvo al margen por su escasa población y relativo aislamiento, disfruta ahora de la atención por su bonanza en minerales, tras superar la recesión mejor que ningún otro de los países ricos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico.
El gigante minero australiano BHP Billiton Ltd., saltó en un año del lugar 19 al seis entre las mayores compañías del mundo en términos de valor de mercado, según el índice FT Global 500 de 2010. BHP, con un valor de mercado mayor al del gigante minorista estadounidense Wal-Mart Stores Inc, está en medio de uno de los mayores potenciales de negocios del año: la adquisición de la canadiense de fertilizantes Potash Corp. of Saskatchewan. Otros países de gran territorio, como Rusia y Canadá, se han convertido en superpotencias de energía y bienes básicos críticas para el esfuerzo de Asia de sacar a su población de la pobreza, afirma Joseph Stanislaw, asesor independiente de la unidad de energía y prácticas de sostenimiento de Deloitte LLP.
Países ricos en recursos han ascendido antes, y caído. En la década de 1970, miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo disfrutaron brevemente el gusto del potencia mundial al frenar los suministros de petróleo, sólo para ver que su sueño se hizo polvo al provocar una recesión mundial.
Pero esta vez es diferente. A diferencia de la relación hostil entre la OPEP y sus clientes durante el auge precio, las economías abiertas de Brasil, Canadá y Australia tienen una visión de mayor cooperación, lo cual permite la inversión extranjera y el establecimiento de lazos más cercanos.
Además, el crecimiento económico de China, India y otras naciones en rápido desarrollo podría flaquear, pero no por mucho tiempo. Los objetivos de 3.000 millones de personas de alcanzar al mundo desarrollado "no se van a retrasar para siempre", dice Stanislaw y las grandes superpotencias de bienes básicos serán las principales beneficiadas.
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